Es posible que al leer éste título, te preguntes, cuál es la mejor decisión que tienes que tomar o cuál ha sido la decisión que ha marcado totalmente tu vida.
Es muy posible que así como el Espíritu Santo, me inspiró desde mis trece años, apenas cuando me abría al momento de las decisiones juveniles, en aquella casa de retiros de la Central de Juventudes, que la decisisón más importante y definitiva en la vida era amar a Dios y servirlo,así mismo, en algún momento providencial de tu vida, el mismo Espíritu seguramente,te ha llevado a tomar la mejor decisión de la vida que es Servirle al Señor de todo corazón.
Eran días en que apenas el brillo de la juventud aparecía y fué allí donde tomé la mejor y más acertada decisión de toda mi vida: amar a Jesús con lo más profundo de mi ser, amarlo de todo corazón, amarlo por encima de todas las cosas y de todas las personas, amarlo aún con todas las debilidades propias de mi ser.
Quizás ésto te haga recordar el día en que experimentaste su amor, el día que sentiste el deseo de seguirlo, el día de tu mejor decisión. Lo cierto de todo ésto, si ya la tomaste, es que también tu has tomado la mejor decisión , amar a Dios por encima de todo y servirlo de todo corazón, es amarlo aunque toque morir, es amarlo aunque toque renunciar a muchas cosas, es amarlo profunda y radicalmente, es tan indescriptible su amor por nosotros que nos quedamos anonadados de su fidelidad.
Es posible que en los momentos más difíciles de tu vida, hayas visto que Él ha salido a tu encuentro y ha secado las lágrimas de tu corazón, esas lágrimas del alma que no humedecen tu rostro pero que empapan tu alma, esas lágrimas de dolor por una traición, por una cosa injusta o por un desamor. Amar y Servir al Señor es la mejor decisión que he tomado en mi vida y que con certeza has tomado, en tu vida.
Nunca la cambies, nunca te eches para atrás, aférrate a ella como se aferró el angel a Jacob y dile desde lo más profundo de tu alma, que quieres estar siempre en su regazo, que quieres estar siempre postrado a sus pies, que quieres servirle de todo corazón y sobre todo morir abrazado a su cruz, morir caminando por sus senda, morir sirviéndolo y amándolo con todo el amor de su corazón, cueste lo que cueste.Aquella decisión tomada casi sin consciencia de lo que exige y de los retos que toca enfrentar para mantenerla en alto, es una decisión que he agradecido siempre, aquella decisión que ha hecho que en mis momentos de soledad aparezca Alguien que me consuela, Alquien que me abraza, Alguien que me guía con la mayor ternura, es la mejor decisión de toda mi vida y con toda certeza, la mejor decisión de tu vida.
Inclinémonos para dar gracias al Señor por habernos seducido a vivir en su trono de gloria y majestad, por permitirnos cobijarnos con su gracia y por ayudarnos a tomar la mejor decisión, amarlo y servirlo de todo corazón.
Fué un 21 de septiembre, ya entrada la tarde, cuando empecé a experimentar una vivencia tan especial del Espíritu Santo en mi vida, que nunca olvidaré esa fecha, ni tampoco podré olvidar que el Espíritu Santo es esa persona real que mora en las entrañas de cada uno de nosotros y que desde ese día, de manera más consciente, lo experimento en cada amanecer y en cada anochecer, en las tardes y en las mañanas, en todo momento y en todo lugar.
Esta experiencia de Espíritu Santo que inició desde el bautismo, que se hace vida de manera más consciente en éstos momentos ha sido para mi y para mi familia el regalo más grande que hemos podido recibir y que tú también puedes recibir.
Este espacio se ha creado para compartir contigo mis motivaciones, reflexiones y orientaciones, según el Espíritu lo vaya dictando. No tiene una frecuencia específica, pero te invito a visitarlo con frecuencia para mantenernos en sintonía.
La intención principal es la de reflexionar sobre diferentes facetas de la vida cotidiana, que nos permitan ir en un ascenso espiritual.
Tengo la certeza, que por la gracia del Espíritu , lograremos una mayor armonía interior que nos permitirá ser cada vez más felices.
Acogiéndome a su generosa oración, inicio éste compartir.
Fraternalmente,
Isabel Botía
